El afecto de los trastornos gastrointestinales en la alimentación oral

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Por influenciar negativamente la relación del niño con el alimento, su disposición de comer y su desarrollo motor oral, los trastornos gastrointestinales considerablemente afectan el consumo oral. Compuesto por una serie compleja e intricada de órganos, el tracto gastrointestinal sirve para mover la comida por el sistema digestivo, absorber y repartir los nutrientes esenciales para el crecimiento y expulsar los residuos que quedan. La digestión eficaz e indolora fomenta una experiencia positiva al comer, la que contribuye a la nutrición y el crecimiento óptimos. Cuando sufre un niño del reflujo gastroesofágico, del vómito o de molestias durante o después de las comidas, es posible que comience a equivaler el dolor con la acción de comer. Por eso, es posible que el niño se niegue a comer o deje de comer ciertas comidas con propósito de evitar el dolor. Porque se presentan los trastornos gastrointestinales con alta frecuencia en los niños afectados por el síndrome de Kabuki, es importante que entiendan los padres y los terapeutas el vínculo entre los síntomas gastrointestinales y la alimentación, apetito y crecimiento del niño. Este ensayo propone examinar dos trastornos gastrointestinales: la enfermedad de reflujo gastroesofágico y el estreñimiento, en adición al impacto de éstos en la alimentación de los niños afectados por el síndrome de Kabuki.

El REFLUJO GASTROESOFÁGICO (RGE) [GER, por sus siglas en inglés] consiste en el paso involuntario del contenido gástrico al esófago. La mayoría de los bebés y los niños regurgitan o vomitan de vez en cuando, y éste es una fase normal en el desarrollo del sistema gastrointestinal. Típicamente, el reflujo infrecuente surte poco efecto en la alimentación oral y se supera con el paso de los dos años. Por el contrario, en la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE) [GERD, por sus siglas en inglés] se presentan manifestaciones clínicas que afectan la salud, el apetito y el crecimiento del niño. ERGE tiene una prevalencia en los niños afectados por el síndrome de Kabuki: aproximadamente el 42% de esos niños sufren del reflujo, el 23% regurgitan y el 63% se atragantan o vomitan mientras comen.

Las causas: Las relajaciones transitorias del esfínter esofágico inferior (EEI) [LES, por sus siglas en inglés] o la adaptación inadecuada del tono de este esfínter frente a cambios en la presión abdominal pueden producir el reflujo gastroesofágico. El EEI es un tubo muscular, o un tejido, y es el encargado de abrir y cerrar la parte inferior del esófago. Cuando funciona de manera correcta, este músculo permite que pase al estómago el alimento y vuelve a cerrarse para mantenerlo dentro de aquél. Si abre espontáneamente el EEI, lo cual se denomina las relajaciones transitorias del esfínter esofágico inferior [TLESRs, por sus siglas en inglés], se pueden volver a entrar al esófago o la boca, o pueden expulsarse del cuerpo, los contenidos ácidos del estómago.

Los síntomas: Son muchos los síntomas de la ERGE, y se puede presentar en el niño sólo uno a varios de ellos. Síntomas comunes incluyen el vomitar (acompañado por el crecimiento lento); el atragantarse; trastornos respiratorios (la apneai, la cianosis, la tos crónica, el asma, las sibilancias); la halitosis (el olor fétido de la boca); la deglutinación frecuente; graves alteraciones del sueño; los hipos frecuentes; la cariesi dental; la irritabilidad; la negación a comer; arquearse la espalda durante las comidas; la laringitis, la rinositusitis o las infecciones del oído crónicas; y la inhabilidad de tomar porciones grandes en las comidas. También pueden presentarse en el niño síntomas más sutiles (el denominado reflujo “silencioso” o escondido ) los cuales pueden causar la inflamación del esófago y dolores.

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El diagnóstico: El pediatra o gastroenterólogo de su niño le recomendará unos exámenes médicos para averiguar la severidad del RGE.

El tránsito esofagogastroduodenal [UGI, por sus siglas en inglés] – se traga el bario (una bebida calcárea), y las radiografías tomadas destacan la forma del esófago y del estómago. Este examen también puede identificar una herniai hiatal, la oclusión y problemas adicionales que imitan el reflujo gastroesófago.

La esofagogastroduodenoscopia (EGD) – Después de administrársele un sedante para que duerma el niño, se pasa por la boca y a través del esófago al estómago un tubo muy pequeño y flexible con una cámara muy pequeña. Así se pueden examinar el revestimiento del esófago, el estómago y el intestino delgado y se pueden tomar biopsias (muestras de tejido) sin dolor. Después se pueden analizar las biopsias bajo el microscopio para identificar la inflamación u otros problemas.

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 La medición de pH – un tubo fino y delgado equipado con un sensor de ácido en la punta se introduce al esófago por la nariz. Esta sonda detecta y registra la cantidad del ácido del estómago que vuelve a entrar al esófago cuando se presentan en el niño síntomas tales como el llorar, el arquearse la espalda o el toser.

El scan nuclear por la leche – una cantidad pequeña de un material radioactivo se mezcla con la leche materna exprimida o la fórmula para bebés, y se la toma el niño. Comienza el escanograma mientras deglute el niño y durará aproximadamente una hora. El niño se pondrá sobre la mesa en posición boca arriba, con la cámara debajo de él.

 El tratamiento: Unas estrategias medioambientales y conductuales del tratamiento

El tratamiento dietético – Se pueden recomendar cambiarle al bebé la fórmula para bebés (por ejemplo, remplazarla con la fórmula a base de soja o de aminoácidos o la fórmula hidrolizada); evitar los alimentos grasosos (la grasa detiene el vaciamiento gástrico), ácidos o condimentados; evitar la cafeína, el té, el chocolate, y la menta o la menta verde (los cuales pueden reducir la presión del EEI).

La posición – Hay que mantenerlo en una posición elevada, recostada en el costado, la que elimina la compresión del abdomen mientras que le da de comer al bebé. De ser posible, sostenga al bebé erguido durante 20 minutes después de alimentarlo y eleve la cabeza de la cuna.

La actividad – Hay que evitar saltar, balancear, o comprimir el estómago durante 20 minutos después de comer.

La frecuencia de la alimentación y las porciones – Se recomiendan las comidas más frecuentes y menos copiosas para evitar la distención excesiva del estómago (el volumen total del alimento debe mantenerse constante).

Espesar la fórmula para bebés con el cereal de arroz – Algunos médicos recomiendan agregar el cereal de arroz a la fórmula para bebés. Sin embargo, hoy en día no lo recomiendan con frecuencia los médicos, en particular los gastroenterólogos, porque este tratamiento puede agravar los síntomas del GER si es lento el vaciamiento gástrico.

Medicamentos:

Los antiácidos – neutralizan el ácido y minimizan las lesiones al esófago que resultan de la exposición al ácido. Casi nunca se les administran a los bebés ni a los niños. Ejemplos incluyen: Tums, Mylanta y Maalox.

Los antagonistas de receptores H2 [H2Ras, por sus siglas en inglés] – reducen la producción del ácido por inhibir la receptividad de las células las cuales producen en el estómago el ácido hidroclórico. Por ejemplo: ranitidina (Zantac), cimetidina (Tagamet), nizatidina (Axid) y famotidina (Pepcid).

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) [PPIs, por sus siglas en inglés] – inhiben completamente la secreción del ácido gástrico al actuar como inhibidor de bomba de protones. Ejemplos de éstos incluyen: omeprazol (Prilosec), lanzoprazol (Prevacid), esomeprazol magnesio (Nexium), Zegerid (contiene el omeprazol y el bicarbonato de sodio {antiácido}).

Las drogas procinéticas – aumentan la movilidad del sistema digestivo superiori (pueden mejorar el peristaltismo, aumentar la presión en reposo del EEI, reducir la duración del vaciamiento gástrico. Ejemplos incluyen: metoclopramida (Reglan).

Los antibióticos – a veces se administra una dosis baja de la eritromicina para acelerar el vaciamiento gástrico. ¿Cuál es la eficacia de los medicamentos GER? Depende del niño y de la severidad del reflujo. Debemos tener en cuenta que los medicamentos GER no pretenden eliminar la acción de vomitar sino reducir la producción de ácido y/o aumentar la movilidad gastrointestinal.

gastric 3La cirugía: En la funduplicatura de Nissen, el fundus (una parte de la porción superior del estómago) se envuelve los 360° alrededor de la parte inferior del esófago para reforzar la función cerradura del esfínter inferior del esófago.

El afecto en la alimentación: Como ya mencionamos anteriormente, con frecuencia los niños que padecen del reflujo gastroesofágico equivalen la acción de comer con el dolor y, como consecuencia, modifican sus hábitos de alimentación. Los bebés se pueden rechazar el biberón. Con frecuencia los niños rechazan ciertas comidas y limiten su repertorio alimenticio a ciertas texturas, sabores y/o colores. Para lograr la alimentación ideal y el aumento de peso máximo, se requiere incluir en la dieta del niño un mínimo de 30 alimentos distintos (10 proteínas, 10 almidones y 10 frutas o vegetales). Si ya se ha limitado el repertorio alimenticio de su hijo, valdría pedir que realice una evaluación clínica un patólogo del habla y del lenguaje acreditado o un terapeuta ocupacional.

EL ESTREÑIMIENTO se presenta en el 47% de los niños que padecen del síndrome de Kabuki. Esto es un trastorno gastrointestinal que se caracteriza por las evacuaciones infrecuentes del intestino, las heces muy duras o el esfuerzo para evacuar el intestino.

Las causas: Son muchos los factores que pueden causar el estreñimiento. Incluyen, pero no se limitan a, el escaso consumo de líquidos o de fibras, la alergia a la proteína de la leche, el tono muscular anormal y la malnutrición.

El tratamiento:

  • Los líquidos – aumentar el consumo de líquido.
  • La alimentación – evitar los alimentos que causan el estreñimiento (por ejemplo, la leche, el queso, el yogur, los plátanos, el puré de manzana, etcétera.) y aumentar el consumo de fibra (están disponibles en línea listas de los alimentos con alto contenido de fibras).
  • Los medicamentos – entre los medicamentos comúnmente utilizados por los pediatras para tratar el estreñimiento se incluyen la leche de magnesia, el aceite mineral, la lactulosa y Miralax.
  • Cómo afecta la alimentación: Cuando los niños padecen del estreñimiento, pueden padecer de distención abdominal o pueden sentirse llenos. Como consecuencia, pierden el apetito y, con frecuencia, reducen el consumo oral. Es imprescindible mantener un ritmo de evacuación del intestin] regular y sin dolor para aumentar el apetito y la nutrición.

    En conclusión, aunque los padres son responsables de darles de comer a sus niños, no hay que hacerse frente solos a las complicaciones del trastorno gastrointestinal y dificultad de alimentación del niño. Se encuentran nacional e internacionalmente varias clínicas de nutrición que se dedican a un enfoque multidisciplinario en la alimentación. Al participar unos especialistas (gastrointestinales, dietistas, patólogos del habla y del lenguaje, terapeutas ocupacionales, etcétera) en el tratamiento del niño, la familia puede desarrollar un plan de tratamiento que trata de los factores médicos, alimentarios y emocionales de un trastorno alimentario.

    Para más información, favor de contactarme al lori.scott@vanderbilt.edu o al 011.1.615.322.1973.

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